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¿El teléfono móvil ha desaparecido?

Rafael Carrascoso, Director Proyectos y Aplicaciones de Tecnocom

El teléfono móvil ha desaparecido.  Salvo unos pocos terminales que se mantienen irreductibles, vendidos a precios risibles, todo el mundo pasea por las calles con su evolución: los dispositivos móviles. Quedó constancia de que un dispositivo móvil ya no es un teléfono cuando, en octubre de este año, un apagón dejó a los usuarios de BlackBerry sin conexión a Internet. Sólo podían hacer llamadas y mandar mensajes. El mensaje se extendió como la pólvora por la Red: la Blackberry era inservible.

Y es que en este momento, los dispositivos móviles cuentan con una complejidad muy alta, debido a las diferentes aplicaciones y microaplicativos, a menudo confundidos con las pri-meras. Estos microaplicativos contemplan funcionalidades muy específicas, haciendo muy complicada su adaptación a la inmensa marea de dispositivos que conviven en este momento. Podemos identificar tres bloques que provocan diferencias de gran impacto en su construcción: el lenguaje de programación, la resolución gráfica y la experiencia de usuario. Podemos enfrentarnos a estos retos planteándonos, por ejemplo, el uso de un intérprete de las funciones del dispositivo, el desarrollo de una web adaptada al mismo o incluso la construcción sobre código nativo.

Los desafíos más elevados no se plantean en el campo tecnológico sino en el empresarial. Es necesario identificar el target y las necesidades de la compañía, especialmente si la empresa pretende adoptar los dispositivos como un canal estratégico básico. En este caso, lo óptimo es siempre elaborar un plan estratégico a medio plazo. Los planes cortoplacistas suelen fracasar, y los planes a largo plazo son inútiles en un contexto tecnológico, abocado a la constante innovación. Los escenarios cambian tan rápido que un plan a largo plazo no podría prever cómo actuar en un futuro.

Por ello, es importante identificar si la necesidad de la compañía es puntual, para lo que cualquier alternativa sería válida, o no. En este último caso, hay que generar aplicativos que no supongan una hipoteca de futuro, basados en 5 objetivos:  dispositivos nativos, que sean compatibles multiplataforma y flexibles, basados en componentes estándares y optimizados, implementados en el time-to-market más agresivo y con un correcto análisis de costes, que permita el retorno de la inversión.

Utilizar un framework,  una herramienta modular, un conjunto de componentes independientes de las características de cada plataforma, combinado con una metodología de diseño personalizada eficaz, se presenta como la solución más efectiva para el desarrollo de funcionalidades en los diferentes dispositivos móviles.

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