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Cómo entender las redes sociales

Existe una teoría que afirma que dos personas cualesquiera en el mundo están conectadas entre sí por, como mucho, 5 conocidos intermedios, lo que nos da “seis grados de separación” en total y un pegadizo nombre para la teoría. También es verdad que esto es una forma muy bonita y elaborada de articular el refrán castellano que dice que “el mundo es un pañuelo”.

Debido al avance de la tecnología, hoy tenemos herramientas que nos permiten verificar de forma práctica la cercanía entre las personas, no en un entorno de laboratorio, sino en el día a día y de una forma que está cambiando la manera  en la que nos relacionamos socialmente.

Estas herramientas no son otras que las redes sociales, esas “cosas” que tenemos en nuestros ordenadores, en nuestros móviles, en nuestras tabletas y muy pronto en una pantalla muy cerca de nosotros… en los salones de nuestros propios hogares.

Hablamos de redes sociales en plural porque a día de hoy existen multitud de ellas. El objetivo común a todas ellas,  es su propósito de establecer lazos de unión  entre personas en base a circunstancias o intereses compartidos del ámbito personal o profesional. Lo que las diferencia, es la forma concreta de establecer los lazos de unión y las  circunstancias o intereses que agrupan a los usuarios.

En algunas los lazos y la comunicación entre los miembros se basan en el intercambio o publicación de comentarios, mientras que en otras, el intercambio es algo mucho más visual como la publicación de una fotografía. De igual forma algunas se restringen al ámbito profesional y otras tratan de ser más generalistas o incluso centrarse exclusivamente en el ocio.

Como en tantos otros ámbitos de la vida moderna, la teoría está muy bien, pero no hay nada como un buen ejemplo para afianzar los conocimientos. Pasemos por tanto a repasar algunas de las redes sociales más importantes del momento y podremos apreciar los aspectos que tienen en común y cuáles son las diferencias que nos hacen apreciar cada una de ellas.

Como hilo conductor y referencia de ese recorrido vamos a utilizar precisamente una fotografía que circula últimamente por las redes sociales. (El original de la misma se puede encontrar en http://instagr.am/p/nm695/, la que se muestra a continuación es una adaptación al español y a los fines del presente artículo)

En la misma se refleja la forma en que una persona apasionada de los donuts utiliza las redes sociales para compartir con los miembros de las mismas  su pasión.

Facebook: “Me gustan los donuts”
La red social más grande existente en la actualidad y probablemente la más conocida. Ha llegado a los 800 millones de usuarios registrados que tiene en la actualidad (y creciendo) desde sus orígenes en el entorno universitario. Podríamos hablar mucho acerca de esa evolución pero Hollywood ha invertido bastante dinero en hacer una película que condensa en unas dos horas esos seis años de historia reciente. La Red Social, que es el título de la película, se centra en la figura del creador y alma de Facebook, Mark Zuckerberg y en cómo la evolución de su “criatura” lo ha convertido en el billonario más joven de la historia. Se trata de una película muy recomendable tanto por sí mismo como por mostrar el explosivo crecimiento de esta red social, similar al que están teniendo otras similares.

Centrándonos en las posibilidades de Facebook, podemos considerarlo como un punto de encuentro de amigos. Los miembros deciden con quién establecer relaciones de amistad y sólo es en ese círculo en donde se comparten comentarios, fotografías, vídeos. El elemento más representativo de Facebook es el “Me gusta”, el mecanismo por el que los miembros comparten con su círculo de amistades las cosas que han visto, tanto en el propio Facebook como en otros sitios de Internet. El gran poder de este mecanismo es que cada miembro de Facebook pertenece a muchos círculos de amistades, por lo que mediante la transmisión delos “Me Gusta” una noticia, una foto, un vídeo pueden llegar a ser vistos por millones de personas en todo el mundo.

Al tratarse de una de las redes sociales más antiguas y sin duda la más asentada, Facebook ha ido incorporando a sus capacidades iniciales elementos “prestados” de otras redes sociales relacionados con el mundo de los vídeos online, los comentarios sobre lugares…

El impacto de esta red social ha sido tan grande que ha traspasado el ámbito de las personas y ha alcanzado el corazón de las empresas. A día de hoy rara es la empresa de cierta entidad que no tiene presencia en Facebook, o que no incluye en cualquiera de sus campañas de publicidad enlaces a su página en la red social, buscando alcanzar el mayor número de “Me gustas” posible.

Si Facebook, así como muchas otras redes sociales, ha llegado a tener la difusión que tiene en la actualidad, ha sido gracias a otro fenómeno que ha evolucionado en paralelo: Internet en el móvil.

En la actualidad, desde cualquier teléfono relativamente moderno es posible acceder a Internet y a las aplicaciones que allí se encuentran. El poder acceder a Facebook desde cualquier sitio y compartir con el grupo de amigos lo que uno está haciendo, lo que está viendo… ha sido la guinda en el pastel del éxito de esta red social. Ha permitido a sus usuarios estar siempre y en todas partes conectados con sus amigos, y eso es los que “les gusta”.

Twitter: “Me estoy comiendo un #donut”
Aunque para los puristas Twitter no es una red social, sino una plataforma de microblogging, para el propósito de este artículo vamos a meterla en el mismo saco.

En nuestro día a día todos somos comunicadores. En un momento u otro, compartimos con nuestros amigos, compañeros de trabajo, incluso con desconocidos (aquellos con un carácter sumamente extrovertido), las noticias que vemos en los medios de comunicación, los acontecimientos que presenciamos en la calle, los eventos que consideramos reseñables en nuestro trabajo o incluso las ideas que tenemos y consideramos dignas de exteriorizar (siendo el nivel que marca lo que consideramos digno muy diferente de unas personas a otras ;) ).

Hasta hace poco los medios que teníamos a nuestro alcance para poner en común esta información eran relativamente limitados para la mayoría de nosotros y se basaban en las relaciones personales o profesionales en su mayor parte, o determinadas tribunas como eventos más o menos concurridos y medios de comunicación para unos pocos privilegiados, en muchos casos asociados con la profesión periodística.

Todo esto ha cambiado con Twitter. En Twitter cualquier cosa que escribamos puede llegar a millones de usuarios (actualmente cuenta con 200 millones de ellos). Eso por ejemplo le ocurrió a Sohaib Athar, que en una noche de Mayo de 2011 publicó en Twitter que había un helicóptero cerca de su casa haciendo ruido, cosa que él consideraba rara. Algo similar pensó su vecino, un tal Osama Bin Laden. Al día siguiente este comentario se hizo famoso.

Un aspecto muy característico de Twitter es que no da pie a “enrollarse”. Cada comentario, como máximo, puede ocupar 140 caracteres.

La frase anterior ocupa 132 caracteres, así que como puede verse, en Twitter hay que ser muy conciso. Cada comentario se denomina “tweet”, lo que en español sería un “piado”, del verbo piar, de lo que hacen los pájaros (no en vano la mascota de Twitter es un pajarito).

Si en Facebook la forma en la que teníamos de establecer lazos con otros miembros era mediante la “amistad” en Twitter es mediante el “seguimiento”. Si alguien está interesado en escuchar todo lo que yo digo (lo que sería terrible) debe seguir mi cuenta de Twitter accesible por el identificador @cesardelbarrio (la arroba del comienzo es la forma con la se indica que se trata de una cuenta Twitter). A partir de ese momento, todo lo que yo diga le aparecerá en su cuenta de Twitter.

Los contenidos que los usuarios vuelcan no son siempre originales, existe también el concepto de la reutilización y la difusión mediante lo que se llama un retweet. Si yo por ejemplo encuentro un comentario (tweet) interesante y que deseo compartir con mis seguidores (o followers para los sajones y gran parte de la humanidad) tengo un botón que permite hacer retweet del mismo y aparecerá como comentario mío, citando eso sí al creador original del mismo.

Mediante este mecanismo de “pasar la bola” mediante retweets es como se produce un efecto bola de nieve y un comentario de una persona es leído en el mundo entero. Eso es lo que ocurre con cada comentario de Justin Bieber que, aparte de sus xxx seguidores directos puede llegar a ser retwitteado hasta 92.314 veces lo que al multiplicarse por los seguidores de cada persona que ha hecho el retweet nos da… muchísima gente!
Espero que nadie nos haya abandonado al encontrarse con Justin Bieber, y para los que sigan leyendo indicarles que Twitter puede ser todo lo profesional, o intelectual, o banal, o entretenido, o informativo  que uno quiera. Basta con elegir a quién seguir. Podemos seguir a comunicadores, líderes de opinión, políticos, deportistas, cantantes, gurús de la informática, suplantadores de identidad reconocidos y con mucha gracia…

Y podemos seguir a empresas y marcas. Aquí también ha entrado el mundo empresarial. Twitter se está utilizando ya como un canal más de comunicación con los clientes, bien como mera herramienta de marketing o como un nuevo mecanismo de atención al cliente, quizá más inmediato y personal (aunque parezca lo contrario) que otros medios como el tradicional teléfono.

Y precisamente ha sido el teléfono el que ha encumbrado a Twitter. La posibilidad de compartir con todo el mundo lo que estamos haciendo en ese mismo momento, estemos donde estemos, ha supuesto una catarsis a nivel mundial que ha erigido Twitter en una de las principales redes sociales del momento y en un mecanismo que está cambiando (o al menos complementando) la forma en la que nos comunicamos.

FourSquare: “Aquí es donde como donuts”
Quizá no tiene una difusión tan grande como las anteriores, pero añade a lo visto hasta ahora un componente novedoso. El lugar.

FourSquare se basa en las capacidades de los dispositivos móviles actuales de saber dónde se encuentran (principalmente gracias a los receptores GPS integrados y algún otro truco que mezcla antenas móviles y trigonometría). Una vez que tenemos localizado al usuario basta con mostrarle todos los sitios relevantes que tiene cerca, ya sean museos o bares. Bien, esto ya lo hacía Google Maps, la novedad que incorpora FourSquare es que permite a los usuarios aportar comentarios sobre los sitios, hacer recomendaciones e incluso ofrecer “cosas imprescindibles por hacer en los mismos” del tipo “En la Meji no puedes perderte las patatas bravas. Las mejores de España” o “Aunque esté en un rincón perdido, tienes que ver Breda se Rinde de Nuevo”.

Al usuario que llega a un nuevo sitio le basta con consultar en FourSquare las recomendaciones de los lugareños y ya puede pasar a disfrutar de los placeres hasta ese momento reservados a los nativos.

No contentos con facilitar el difundir esta sabiduría colectiva FourSquare incorpora un elemento que todos llevamos muy dentro: la competitividad. Cada vez que indicamos que estamos en un sitio (hacemos check-in) conseguimos puntos. La persona que más puntos consigue en un sitio llega a ser su alcalde, destronando al anterior alcalde del lugar.

Instagram: Esta es una foto vintage de mi donut
Un concepto muy simple. Hacer fotos.

Una aportación tecnológica. Aplicar filtros en el momento.
 

Un elemento socializador. Compartir las fotos con todo el mundo.

Y todo desde el móvil. Eso es Instagram.

YouTube: Este soy yo comiéndome un donut
Las pinceladas de socialización en YouTube son menores que en otras redes,  se han ido añadiendo posteriormente y palidecen respecto a la razón de ser de la plataforma: los vídeos generados por cualquiera a disposición de todo el mundo.

YouTube es el programa de zapping de nuestra era, el “videos de primera” de la nueva generación, el canal de televisión de las empresas, el trampolín a la fama de los cantantes sin discográfica, el altavoz de los sin voz…

YouTube es el germen de una nueva forma de entretenimiento audiovisual. Y ya no está solo en los ordenadores. También está en los móviles. Y en las televisiones.

LinkedIn: Sé comer donuts
Simplificándolo en extremo LinkedIn es un “Facebook para el trabajo”.

Aquí no hacemos “amigos”, establecemos conexiones de trabajo.

No “nos gustan” las páginas de las empresas, indicamos que hemos trabajado allí.

No contamos lo que hemos hecho el fin de semana, relatamos nuestra experiencia profesional y nuestras habilidades.

LinkedIn es la agenda de contactos profesionales moderna.

LinkedIn es la agencia de empleo donde enviamos nuestro Curriculum Vitae para encontrar trabajo y donde las empresas localizan a sus próximos fichajes.

Pinterest: Esta es una nueva receta de Donuts
Mucho más reciente y quizá de menos difusión a nivel mundial, Pinterest está atrayendo últimamente bastantes miradas por su rápido crecimiento.

Se basa en un concepto muy sencillo (algo que ha tomado prestado de las otras redes sociales de éxito): seleccionar imágenes interesantes en internet y aglutinarlas en álbumes con temáticas comunes.

Navegar por los álbumes Pinterest es una experiencia muy visual y siempre sorprendente. Podemos encontrar desde una receta de donuts con una pinta irresistible hasta una marca de pantalones desconocida pero innovadora (esto último no lo he escrito yo, lo ha escrito mi gemelo metrosexual).

¿Están en este artículo todas las redes sociales que hay? No
Por lo menos, ¿todas las que están lo son?. Probablemente, aunque como ya hemos dicho, estudiosos de la materia podrían disentir.

¿Son todas interesantes y nos ayudan, de una forma u otra, en nuestra vida social diaria? Definitivamente sí.

Por cierto, en 2011 Facebook realizó un estudio basado en sus 721 millones de usuarios (en aquel entonces, hoy más todavía) y comprobó que en esa “pequeña muestra” (alrededor de un 10% de la población mundial) la separación entre dos personas era de 5 grados de separación. La teoría casi acierta.

Por César del Barrio, Gerente, Gestión Inteligente de la Información de Tecnocom. @Cesardelbarrio

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