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Liderando la transformación digital

Escrito por Javier Muñoz Lagarón, Gerente Senior ERP Tecnocom

El tema de la transformación digital no es nuevo, conviene matizar que a lo largo del tiempo hemos vivido distintas evoluciones tecnológicas, entre las que podemos mencionar la evolución del  ábaco a la calculadora digital, o del teléfono por pulsos al actual por tonos. Hoy y entre otros muchos ejemplos, estamos desarrollando con tecnología SAP soluciones que pueden utilizar las procesadoras de medios de pago en todo el mundo, cuya finalidad es que éstas puedan detectar un posible fraude provocado por uso indebido en cerca de 100 millones de tarjetas de pago procesadas.

Sir ir  más lejos podemos citar algunas de las ventajas que los clientes de Tecnocom están aprovechando de esta transformación tales  como:

  • La liberación de todas las inversiones que venían realizando tanto en hardware como en adecuadas infraestructuras para su correcto alojamiento
  • Un aumento significativo de las capacidades de procesamiento in-memory lo que a su vez mejora notablemente el rendimiento de sus sistemas.

Otra gran ventaja ha sido la posibilidad de eliminar la introducción de facturas de sus proveedores desde el papel al sistema de información, dado que ahora cuentan con un sistema plenamente automatizado, capaz de leer la factura e introducirla directamente en el sistema y de hacerse cargo de toda la cadena de custodia, lo que además libera a la empresa del almacenamiento sin fin de esta documentación,  pudiendo elegir entre un envío para su reciclado o evitar el uso de papel entre ciertos proveedores comunes.

Actualmente encontramos multitud de artículos sobre los efectos de la última ola de transformación digital, como el surgimiento de soluciones big data, sobre internet de las cosas, o  de customer experience, etc). En este artículo lo que se pretende es describir, desde un punto de vista más generalista, algunas claves que es conveniente recordar.

Una reflexión pausada sobre la transformación digital de las empresas, debería eludir la digitalización de cualquier proceso o elemento dentro de una Compañía que aparente no esté lo suficientemente digitalizada. Podemos mencionar como antecedente, lo que ocurrió en el año 2.000, cuando comenzaron a salir los primeros gurús hablando de que había llegado el ocaso de la banca física y defendiendo que la banca online se haría con todo el negocio bancario. Quince años después lo cierto es que la banca online crea oficinas físicas en las principales ciudades y que dicha revolución ha tendido a normalizarse. Eso sí, en las propias oficinas físicas también se aprovechan mejoras de procesos que no hubieran sido posibles sin las mejoras tecnológicas de estos últimos años.

De hecho,  el mayor cambio de la transformación digital actualmente, comparándola con otras transformaciones pasadas, es la velocidad con la que se suceden las diferentes disrupciones tecnológicas. Por tanto, la primera conclusión podría ser que lo que se busca no es digitalizar si no mejorar los procesos y aportar un mayor valor al cliente con el menor coste posible.  A partir de este punto, y teniendo en cuenta que mejora de procesos y transformación digital van de la mano, nos surge una segunda pregunta: ¿qué es prioritario?, ¿describir un proceso óptimo y hacer que la tecnología lo haga posible? o ¿adaptar mis procesos para aprovechar al máximo los cambios tecnológicos?. No es necesario responder blanco o negro, mientras la respuesta más clásica defendería una mejora del proceso y una posterior adaptación tecnológica, la experiencia nos dice que esa opción no siempre es óptima, dado el elevado coste de implantar software a medida.

Cuando hablamos de los costes que supone la transformación digital, el mayor coste es la gestión del cambio en las personas que lo sufren.  Algunos analistas coinciden en señalar que una transformación fuerte en una empresa, tiene un elevado riesgo no salir bien si no están de acuerdo desde el inicio más del 75% de los directivos de la compañía. Por suerte, hoy en día el cambio hacia lo digital está tan presente en todos y cada uno de nosotros, que ese convencimiento inicial puede ser relativamente sencillo de conseguir. 

Aún así conviene  no descuidarse, es necesario comunicar y motivar correctamente al resto de equipos e involucrarles en el cambio para lograr la transformación necesaria y fijar objetivos cortoplacistas, que permitan asentar mejoras y al mismo tiempo seguir avanzado en la carrera de mejora continua en la que están inmersas todas nuestras compañías.

En definitiva, y parafraseando a Heráclito “lo único constante es el cambio”, así que lo único que podemos hacer es aprovechar la transformación de la mejor manera posible para que nos permita posicionarnos por delante de nuestros competidores.  Estoy seguro que estamos en una situación privilegiada para asumir y poner en valor toda la evolución que estamos viviendo y así convertirnos en líderes gracias a la transformación digital.

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